7.09.2007

Capítulo de Hoy: ¿Qué nos pasó?... ¡Tanto!



































Parece que fueron años sin conectarnos con el mundo; lo cierto es que fue tiempo bien aprovechado. Tantas experiencias que se van acumulando de forma sistemática y nos ayudan a enfrentar la vida… nuestra vida.
Un cambio radical fue lo último que alcanzamos a contar antes de nuestra ausencia en este espacio. Ahora lo que nos motiva a continuar es un viaje de un par de días pero que aún no nos cansamos de recordar; claro, si sólo ayer llegamos… es como para no olvidar.
Salimos de La Paz al mediodía, nos esperaban casi cuatro horas de viaje Éramos tres rumbo al archipiélago de Copacabana, un poblado que se sitúa en el centro del Lago Titicaca en la parte boliviana. Llegaríamos a los 3.840 metros sobre el nivel del mar, y al lago navegable más alto del mundo con una profundidad máxima de 280 metros aprox. Hay que verlo y estar ahí para dimensionar lo colosal de este lugar, no podíamos creer lo lindo y grande que era, después de salir de la ciudad como a una hora ya se pueden apreciar los primeros charcos que se forman en sus alrededores, pero para llegar al poblado aún nos quedaban tres horas.
De pronto el bus para en un pueblo llamado Tiquina, que está rodeado por el lago y forma un estrecho conocido con el mismo nombre del pueblo, grande fue nuestra sorpresa al enterarnos que teníamos que cruzarlo en lancha y el bus en un trasbordador de madera; para ser honestos no se venían ni muy seguras ni resistentes, fue ahí donde el pánico nos invadió, a unos más que a otros por supuesto pero con una improvisada gallardía llegamos al otro extremo sin novedad, al perecer uno del grupo se enteró en ese preciso instante que le tenía pánico a navegar. Luego de 50 minutos pasado el estrecho de Tiquina llegamos a Copacabana, más lindo de lo que nos imaginamos, rodeado por el lago en todo su esplendor, un lugar increíble con una excelente vida nocturna y repleto de turistas de todas partes… incluido el típico chilensis que todxs se encuentran en cualquier parte del mundo.
Nuestro segundo día comenzó temprano algo así como a las siete a.m., camino a la isla del sol, que junto con la isla de la luna conforman destinos obligados, ricas en cultura y tradición. Son cerca de dos horas antes de llegar a la parte norte de la isla. El primer punto de visita es el Museo de Oro de la ciudad sumergida Marka Pampa, donde se encuentran restos arqueológicos tanto del imperio Tiwanaku como del Inca. El segundo destino son las ruinas Chinkana donde se encuentra el palacio del sol, desde el museo hasta llegar allí se debe caminar cerca de una hora, llegando hasta los 4.000 metros sobre el nivel del mar. Posteriormente, para llegar a la parte sur de la isla se recorre a través de un sendero por casi tres horas de caminata donde se alcanzan 4.500 metros aproximados de altitud, teniendo la isla una altura máxima de 4.800 metros. Para llegar luego hacia la Fuente del Inca, toda esta travesía constituye una experiencia única e inolvidable.
La Isla de la Luna se ubica a una hora navegando desde la Isla del Sol. Existen muchos mitos que la circundan, entre los más conocidos está el que allí se encontraban las Ñustas, las mujeres más lindas de todo el imperio Incaico, muchos cuentan que una de ellas se enamoro de un aymara y que al momento de escapar fueron capturados, y en castigo ambos fueron sacrificados. Lo cierto es que este lugar está lleno de magia, y para nosotrxs, ha significado una de las experiencias más lindas y aconsejables que hemos podido vivir. Nuestro tercer día fue de despedida, pero sobre todo de un hasta pronto.

Muchos saludos para todxs, les dejamos unas fotos del viaje y muchos cariños.

Catatonia!